Una vez más de viaje, que maravilla! Ahora, parece que fue hace mucho tiempo, pero en realidad solo hace unos días, lo que ocurre es que ha sido muy intenso (sí, como Gran hermano (pero mejor claro!)).
Este viaje era obligatorio desde hace mucho tiempo porque dos veces los organicé y dos veces lo anulé, ya que sería la celebración perfecta de un cumpleaños que nunca se celebró. Así que para quitarme la espina me apunté con los ojos cerrados. Gracias chicas ha sido una idea genial!!!
Ésta ha sido una semana plagada de anécdotas y de contrastes, desde los 50 grados de Marrakech, a las brisas nocturnas de Essaouira. De la comida infame del festival a la tortilla beréber de las cascadas. De la palidez de la piel de Cristina a mi tono cangrejo guiri. De la falta de ritmo entre Ara y yo (imposible llegar a cantar una canción hasta el final), al ritmo sambero de la Bego. De la hora local a la hora en la que vivía Cristina (una hora adelantada). De mis micro (macro)-sueños a las vigilias constantes de Cristi. De las enfermedades y males sufridos por todas a la salud de roble de la Bego. De mis rastas y las de medio festival, al pelito liso u ondulado de las chicas. De los agobios en los bazares de Marrakech, al anonimato de Essaouira (salvo excepciones). De los bailes de los rastafaris en el concierto de Kimany Marley a los movimientos exagerados de las mujeres locales en los conciertos de música Gnaoua.
De verdad que ha sido un viaje increíble junto con compas muy especiales; a pesar de que Anika no pudo venir, lo que supone que tenemos un viaje apalabrado (jijiji). Una razón más para acercarme y enamorarme un poco más del mundo árabe.
1 comentario:
No puedo creer que nadie haya apuntado ningún comentario...
En defensa de Cristifly decir que ésta fue la más cuerda de este viaje: sin micro-macrosueños, ensoñaciones con árabes, teorías de cosecha propia...
Publicar un comentario